jueves, 5 de abril de 2012

Dos días y medio en París: la ciudad de la luz. Diez imprescindibles.

París nos espera y es tan grande e inabarcable que más vale no lanzarse a la aventura de conocerla sin una hoja de ruta. Las jornadas son largas, así que vete provisto de calzado muy cómodo y no tengas miedo a la noche: la ciudad de la luz resplandece en la oscuridad. Estos son mis diez imprescindibles.


Primer día: Destino a la Torre Eiffel.


1.El Louvre.  Iniciamos la jornada en Museo del  Louvre.  Tras admirar la pirámide de cristal  y los jardines, accede al interior con un lista de lo que deseas ver, de otro modo te pasarás aquí el día entero. Te recomiendo no perderte la Gioconda (claro!), la Venus de Milo ( en la planta baja al entrar), la Victoria de Samotracia (entre la planta baja y el primer piso) que te dejará sin habla, o la fantástica colección egipcia... por el resto de los pasillos vete con los ojos cerrados, para evitar tentaciones.
2 Champs Elysees.  Seguimos camino, y tras atravesar la apabullante plaza de la Concordia y  disfrutando del ambiente cosmopolita parisino, dirigimos nuestros pasos hacia la magnífica avenida de los Champs Elysees. Se acerca el momento de tomar un descanso y comer algo. Te recomiendo un tentempié en el bar del Megaestore Virgin. Si, aunque no te lo creas, comerás bien y si vas con niños disfrutarán más que en el Louvre!! (Lamentablemente cerró)
3 Arco del triunfo. Con las fuerzas renovadas nos dirigimos al Arco del Triunfo en la Plaza de Charles de Gaulle, desde Concordia son poco más de 2 kilómetros.  Napoleón Bonaparte decidió construir este arco tras su victoria en la Batalla de Austerlitz (1805), tras prometer a sus hombres: «Volveréis a casa bajo arcos triunfales». Desde su azotea se ve una de las mejores vistas de París, aunque hay que subir una escalera de caracol con 286 escalones para contemplarla. 
Torre Eiffel . Desde el arco ya enfilamos la meta ( unos 20 minutos de caminata): llegamos a tiempo para ver el atardecer parisino desde la Torre Eiffel. La famosa torre domina la ciudad con sus 324 metros de altura. Hay que hacer cola para las entradas, menos cola  si te decides a subir el primer tramo por escalera y dejas el ascensor para el final. En cualquier caso merece la pena: si no subes te arrepentirás.
5. Paseo por el Sena. Conseguida la meta del largo día (el primero es el más duro, que para eso estamos frescos) solo nos queda relajarnos a bordo del batobus , que tomaremos al pie de la torre, y que nos permitirá un paseo romántico por el Sena disfrutando de París iluminado. La ciudad de la luz en todo su esplendor. Si nos bajamos en el Hotel de Ville nos encontraremos en un barrio lleno de vida donde podemos elegir un restaurante para cenar. Ya nos merecemos un descanso. Mañana será otro día.

Segundo Día :  Objetivo Notre Dame.

6. Notre Dame  Hay que subir a las torres para ver de cerca las gárgolas y buscar el escondite del pobre jorobado. Los niños lo disfrutarán. Abren a las 10, así que un poco antes ya hay que estar en la cola de las entradas. Por supuesto, al bajar hay que entrar en la catedral; ahí no hay cola, no cobran y vale la pena.
7. Jardines de Luxemburgo. Tras la visita cultural no dirigimos hacia unos de los jardines más bonitos de París: los de Luxemburgo. Caminamos atravesando el puente de Saint Michel y recorremos el Barrio Latino. Una vez allí, si hace sol, túmbate en la hierba con un bocadillo y presume de parisino!
8. Museo de Orsay. Y para terminar la jornada entramos en el segundo museo del viaje: Orsay, la casa de los pintores impresionistas.  Lo encontrarás al oeste caminando por la orilla sur del Sena (cierra a las 18 horas, menos los jueves que está abierto hasta las 21,45 y los lunes no abren). Tras deleitarte con Cezanne, Renoir, o Lautrec, encaminate al café Les Deux Magots, situado en el barrio de Saint Germain des Pres ( a 15 minutos del museo de Orsay). Sitio impresionante para tomar algo.

Tercer día: objetivo Sacre Coeur y Montmartre. 

9. Sacre Coeur. Como ya andamos justos de tiempo, nuestro avión sale temprano por la tarde, tomamos el metro hasta Anvers para llegar a la zona. Alcanzar la basílica no es fácil:  hay que remontar las encantadoras calles del bohemio barrio de Montmartre y luego las grandes escalinatas que nos suben hasta la cima de la colina donde se encuentra esta belleza completamente blanca. También se puede utilizar el funicular, que forma parte ya del paisaje del barrio y recorre los 108 metros de ascenso en 1.30 minutos.
10. Moulin Rouge.  De retorno, en la parte más baja del barrio, la zona de las plazas Blanche y Pigalle, el ambiente es diferente. Es zona de diversión y espectáculos. Ahí  encontramos el famoso cabaret Moulin Rouge, con su cartel para hacer una foto.. Y nos despedimos de París deseando volver. Queda mucho por ver...

Otros consejos.
Buscando hotel: Como supondréis hay un ciento de hoteles de todos los precios y categorías. Yo me alojé en Les Halles, zona muy céntrica con acceso directo al aeropuerto y las principales atracciones mediante la estación Châtelet-Les Halles. Concretamente estuve en el Novotel Paris Les Halles: un cuatro estrellas funcional, bien de precio y con habitaciones familiares.
Pase museos: Por 30 euros puedes comprar un pase de museo y monumentos para dos días consecutivos. Lo más importante es que este carnet te ahorra las colas!!!. La Carte Musées et Monuments se compra en los mismos museos. De los que yo te propongo la admiten en todos menos en la Torre Eiffel.
Para comer te aconsejo bistrots y brasseries, las segundas, son más caras.


Si te sirve de ayuda, me encantará que me dejes un comentario