lunes, 9 de julio de 2012

Talento para triunfar: El Elemento


Ken Robinson nos anima a buscar nuestro talento innato para triunfar en la vida profesional tal como lo hicieron  McCartney, Meg Ryan o Richard Branson
¿Qué tienen en común Paul McCartney,  Richard Branson  y Meg Ryan? ¿Que son ricos y famosos? Podría ser. Pero la respuesta acertada es que todos alcanzaron el éxito al encontrar su pasión. Así lo explica el experto Ken Robinson en su libro "El Elemento" en el que deja al descubierto los problemas que tuvieron que afrontar personajes famoso para poder llegar a ser quienes son y explotar sus talentos.
Ahora que  la crisis económica nos impulsa al pesimismo,  este experto en educación  nos anima a adoptar una nueva estrategia y en lugar de mirar al incierto futuro centrar la vista en nosotros mismos, en nuestro interior. Su teoría es, que descubrir nuestro talento, nuestra pasión, nos conducirá al triunfo personal y profesional.
Este libro es un canto al optimismo en el que cada fracaso es un paso hacia al éxito y el éxito un paso hacia  la felicidad y hacia la plenitud. 
Sin embargo, El Elemento no es un manual de auto ayuda, ni proporciona instrucciones paso a paso sobre la forma precisa para descubrir esta pasión que nos hará cambiar  nuestra vida.  No ofrece una panacea para los muchos que se encuentran encadenados a un trabajo frustrante .
Este especialista en gestión de desarrollo humano renueva la célebre máxima griega de  Conócete a ti mismo y ofrece un libro inspirador para tratar de buscar el elemento de cada uno de nosotros.
  El texto  no ahorra criticas al actual sistema educativo y presenta,  de forma amena, anécdotas escolares de famosos como Paul McCartney, que  pasó por la escuela sin que nadie notara  que tenía talento musical; o Richard Branson, que abandonó la el colegio  a los 16 años al fracasar en los estudios debido a la dislexia y llegó a ser el fundador del Grupo Virgin. También recoge la critica experiencia del escritor Paulo Coelho, que fu ingresado en una institución psiquiátrica por sus padres que intentaban erradicar así su pasión por escribir.
Encontrar la pasión no es fácil y a veces es necesaria la ayuda de un mentor o la fuerza de un grupo de personas que compartan nuestros anhelos. Estas almas gemelas actuaron como determinante en el caso de Buffet o Meg Ryan.  Buffett  nunca se hubiera hecho inversionista si no se hubiera encontrado con Benjamín Graham.
 Y la tímida Meg Ryan, que se quedó paralizada cuando tuvo que hablar ante su clase en la escuela,  encontró su vocación cuando entró en contacto con los actores de una telenovela.
a tiempo parcial
Si no ha encontrado todavía su pasión, o tal vez no puede dedicarse a ella porque, como la mayoría de nosotros, necesita su trabajo para vivir, no desespere.
Robinson plantea  la posibilidad de ejercer la propia pasión a tiempo parcial de forma que podamos compaginarlo con nuestro trabajo diario.
Seguir nuestros sueños en parte, señala, es mejor que suprimirlos por completo. Si la situación de la prima de riesgo le amarga la vida y los mercados le quitan el sueño, si busca algo de inspiración y motivación para seguir adelante, este es su libro.  Piense un minuto en lo que le hace un ser único y a partir de ahí, confíe en la suerte.
Una de las historias vitales que relata el libro es la del propio autor. Nacido en una familia obrera de siete hijos, cuando tenía cuatro años Ken Robinson contrajo poliomielitis que afectó a su movilidad.  Fue enviado a una escuela especial, pero logró que un inspector se fijara en su talento y lo impulsara en sus estudios.  Destacado conferenciante  y especialista en creatividad, fue nombrado sir.

Publicado en La Voz de Galicia