miércoles, 27 de marzo de 2013

La hija del sepulturero de Joyce Carol Oates. Un libro ideal para unas vacaciones lluviosas.

Son 600 páginas, pero se leen en un vuelo, bueno, o en dos...La  americana Joyce Carol Oates no se si merecerá el nobel, como vienen diciendo los críticos, pero desde luego en La hija del sepulturero ha logrado una historia redonda.
Un mujer (¿por qué siempre me cautivan las novelas narradas con voz de mujer) nos lleva a través de su vida desde su nacimiento en el barco en el que sus padres judíos escapaban de los nazis   hasta su reinvención, con cambio de nombre incluido, como esposa y madre ideal americana. Rebecca/Hazel es una superviviente y su historia  plagada de muertes violentas, amenazas y dramas, pero también de  recuperaciones, es la de una mujer asustada e insegura que se convierte a si misma en un personaje de la vida que le gustaría vivir.  Acuciada por el afán de alejar a su hijo de la miseria y los malos tratos no duda en reiniciar su vida una y otra vez y enfrentarse a cualquier obstáculo. A pesar de su miedo, a pesar de su terror.
Es un libro ideal para estas vacaciones lluviosas. Para estas ociosas tardes de primavera oscura. La historia, aunque lineal, intercala, pensamientos y recuerdos que nos llevan hacia atrás y otra vez adelante. Oates, que huye de sentimentalismos baratos, deja margen a la imaginación y allí, en lo que no cuenta, en lo que solo esboza, radica la genialidad de esta novela. Os la recomiendo.