lunes, 29 de octubre de 2012

Tras los pasos de Messi


 El psicólogo Pep Marí, especialista en alto rendimiento, ofrece la fórmula que nos convertirá en el Messi de nuestra profesión, o si prefiere, en el Cristiano Ronaldo.

Algunos admiran a Messi, otros a Cristiano Ronaldo, casi todos quieren  ser como Nadal. El psicólogo Pep Marí, jefe del Departamento de Psicología del Deporte del Centro  Deportivo de Sant Cugat, nos invita en  su libro Aprender de los Campeones a imitar la trayectoria de estos héroes modernos y apuntarnos al alto rendimiento. «Para ser el mejor en tu actividad hay que seguir los mismos pasos que para ser el mejor deportista», señala.

PIRáMIDE
 El camino hacia la excelencia tiene solo cuatro pasos. Una sencilla pirámide de  cuatro escalones que forja campeones en todos los campos, ya sea la cirugía, el tenis o el periodismo. El primer peldaño, el más básico, es poder aprender. Hay dos requisitos fundamentales: una personalidad sana, sin demasiadas complicaciones y un entorno que sume y que no reste. Recomienda sustentarnos en tres puntos de apoyo: la actividad a la que te quieras dedicar, la familia y los amigos, porque como dijo el entrenador colombiano de fútbol Pacho Maturana, «se juega como se vive».
 La ambición, tan característica de Rafa Nadal, siempre hambriento; la humildad, por la que todos conocemos a Messi y el orden, son las características de los campeones.
El segundo paso es querer aprender, tener muy clara la motivación y estar dispuesto a dejarse la piel por conseguirlo. Marí explica con un ejemplo muy gráfico cual es el nivel de compromiso que se espera de un campeón, recurriendo al desayuno continental: dos huevos fritos y bacón. La gallina solo ha puesto los huevos, está implicada; el cerdo se ha dejado la piel, está comprometido. Solo el que se compromete tiene alguna posibilidad de triunfar. Por eso concluye que no hay que llorar cuando se pierde, si no cuando se traiciona este compromiso.
El tercer nivel de la pirámide nos lleva a saber aprender, reconocer los errores y corregirlos. «Los perdedores se quejan los ganadores aprenden», señala Jorge  Valdano.  Hay que adquirir el hábito de analizar los errores y cada vez que se aprende algo revisar todo lo que ya se sabe. Además nunca se debe interpretar el error como un fracaso.
Demostrar lo aprendido es el último escalón. Es la puesta en escena. Saber competir bajo presión, controlando los nervios y confiando en tus posibilidades. Y sobre todo no querer hacer algo diferente para enfrentarse a una tensión extrema, porque como dijo John Wayne  «ser valiente consiste en estar muerto de miedo y a pesar de ello, subirse al caballo». Marí aclara que por supuesto que nos vamos a poner nerviosos, lo que se trata es de controlarlo y mantener la serenidad.
La clave está en no hacer especial ninguna situación, basar la confianza en el talento, la preparación y los resultados, cambiar las amenazas por los retos y las limitaciones por la posibilidades. Estos principios valen para cualquiera que deba rendir bajo presión.  Da igual que sea camarero o policía. Marí nos  ofrece sencillas  fórmulas matemáticas para llegar al éxito.
Y una vez que nos hemos colado en el grupo de cabeza, ¿qué distingue a los genios? La capacidad de imaginar rápido. Federer y Messi son dos ejemplos de esta genialidad única. Ven en su cabeza lo que va a pasar a continuación y reaccionan.
¿Y si queremos conseguir una roja, un equipo ganador? Pues también para esto tiene receta Pep Marí.
Propone crear una visión sobre la actividad a desarrollar, una filosofía de juego; luego traducirla en una metodología, que en el caso de Pep Guardiola sería cooperación, identificación y discreción y transformarla en un rol para cada miembro del equipo, esto fue lo que hizo Luis Aragonés en la selección : todos tenían claro a que jugaban y conocían su función, que realizaban sin dudar.

Publicado en La Voz de Galicia