jueves, 10 de enero de 2013

El sonido de mi voz : ¿puedes oírme?

¿Qué pasa cuando nuestra alma enmudece? ¿Y si no es ella la que enmudece, sino que somos nosotros los que nos quedamos sordos, los que ya no somos capaces de oír su voz?.
Morris no oye nada, a pesar de que desde la primera página del libro una voz poderosa le insta, en segunda persona, a ver la realidad. Una realidad cruda que la nube del alcohol deforma ante sus ojos. Un ejecutivo de éxito, un padre de familia, un marido afortunado... si todo eso es Morris, pero sobre todo es un alcohólico.
Ron Butlin retrata sin piedad en El sonido de mi voz, la vida de este muñeco regido por la botella. Su euforia de borrachera, su depresión en la sobriedad. Su nula capacidad para discernir la realidad. Nos remite a los problemas de relación con su padre como excusa para una forma de afrontar la vida absolutamente deleznable.Tampoco nos ahorra el horror que con él se traslada a su hogar cada vez que cruza el umbral: sus vomitonas, sus caídas, sus delirios e incluso las amenazas a su mujer. Pero él no se ve así, él se ve como un ejecutivo triunfante y perfecto esposo. Sobre todo cuando está borracho.
Pero la voz poderosa sigue gritándole, mientras nosotros, lectores, asistimos aterrados a su derrumbe. Y el relato se vuelve tan adictivo como la botella...ya no lo sueltas.Ya no te puedes ir a dormir sin saber. Una página más, otro sorbo de música clásica y coñac francés, con la esperanza de que la sobriedad no te lleve a las tinieblas. Pero hay que apurar hasta la última gota, aunque no sea fácil.
Este libro lo he leído por gentileza de 24symbols